Las parafilias son las vivencias, comportamientos y fantasías intensas y recurrentes, preferenciales hacía un objeto poco convencional, pero no patológicas de la sexualidad; generalmente involucran actividades extremas o peligrosas (Collins English Dictionary, 2018).
Esta condición en sí misma no es un problema, ni una enfermedad si hay consentimiento de por medio válido y no ocasiona daños.
Esto difiere con el trastorno parafílico, ya que al involucrar la palabra trastorno, nos da cuenta de que algo no anda bien, entonces, para que exista el diagnóstico de trastorno parafílico, se debe sumar a la parafilia la sensación de angustia o deterioro del funcionamiento y que la intensidad parafílica sea mayor o igual a los intereses no parafílicos.
Si una persona no reconoce angustia en forma de culpa, vergüenza o ansiedad por sus impulsos parafílicos, no se ven afectados en áreas importantes de su funcionamiento (debido a este interés) y no actúa sobre sus impulsos; entonces no cumplirían los criterios de un trastorno parafílico (APA, 2013).
Además, el interés hacia esas experiencias sexuales son anómalas si su intensidad es igual o superior a la de un interés sexual “normófilo”, es decir, fuera del ámbito de la “estimulación genital o caricias preparatorias con parejas humanas fenotípicamente normales, físicamente maduras y que den su consentimiento”.
Es evidente que existe una gran dificultad en aceptar la parafilias y en general hay una incomprensión de la pareja. Por miedo al juicio, a la vergüenza y al ser algunas de las parafilias ilegales, casi nunca se consulta al personal de la salud.
Las personas pueden tenerlo y no lo cuentan al médico sexólogo; cuando lo hacen es porque tienen síntomas de disfunción sexual o porque traen una orden para asistir a consulta como requisito de alguna institución.
Existen ocho parafilias descritas en el manual diagnóstico DSM-5:
- Pedofilia: niños prepúberes.
- Exhibicionismo: exponer los genitales a un extraño desprevenido.
- Voyeurismo: espiar a extraños desprevenidos en actividades (normalmente privadas).
- Sadismo sexual (infligir humillación, esclavitud o sufrimiento).
- Masoquismo sexual: experimentar humillación, esclavitud o sufrimiento real o no, físico o no.
- Frotteurismo: tocar/frotar a una persona sin su consentimiento.
- Fetichismo: objeto no sexual.
- Travestismo: vestirse de una manera tradicionalmente asociada con un género diferente al propio.
Joyal y Carpenter (2017) describen que el interés general por la parafilia no es infrecuente entre las poblaciones no delincuentes. Por ejemplo, encontraron que casi el 50% de los adultos no infractores expresaron interés en al menos una categoría parafílica.
Aunque, la mayoría de las personas con intereses sexuales atípicos no tienen un trastorno mental, Kaylor y Jeglic (2021) señalan que los comportamientos exhibicionistas y voyeuristas, frecuentemente, ocurren juntos; así como con otros problemas de salud mental, como depresión, uso de sustancias, ansiedad, hipersexualidad, trastorno bipolar, déficit de atención/ trastorno de hiperactividad y trastorno de personalidad antisocial.
Se requiere psicoterapia y tratamiento médico especializado cuando se cumplen los criterios generales del trastorno parafílico, es decir, interés sexual intenso, persistente y atípico; además, de consecuencias negativas social, legal y clínicamente significativas.
