Resuelve los conflictos a largo plazo en la terapia de pareja con  Sexpecialista Andrea Delgado

Terapia de pareja

En la terapia de pareja, “mi paciente” son las dos personas que acuden, es decir, no se favorece más a una persona que a la otra y adicional se procura por el bienestar mutuo y por validar la experiencia emocional de cada ser humano, tal como lo propone el enfoque humanístico existencial.

Te contaré sobre un modelo de un autor muy reconocido con el que guío mi práctica profesional, y al paso, te iré dando ejemplos con los que tal vez te sientas identificado(a), de acuerdo a la situación que estés atravesando, para que tengas una idea de las posibilidades que tienes en tu relación de pareja y conozcas qué es lo que define una relación y cuál es su pronóstico, pues en ocasiones habrá que pulir la amistad dentro de la relación de pareja para que surta el efecto deseado.

Según el psicólogo Bowlby, la manera en cómo los seres humanos nos relacionamos en la adultez, tiene que ver con el aprendizaje obtenido con el(la) cuidador(a) principal en nuestra infancia; así define, que podemos relacionarnos de manera segura o no, a grandes rasgos el tipo de apego se divide en dos grupos grandes, el apego seguro (que es el saludable) y el apego no seguro que, dentro de los cuales se encuentra el apego evitativo y otros. 

En el apego evitativo los niños y niñas evitan a los cuidadores y se comportan indiferentes ante su ausencia y está relacionada con que los cuidadores pudieron haber sido negligentes y uno de los signos es que le cuesta manifestar el afecto y evitan los vínculos. 

Por ejemplo, el miembro de la pareja más evitativo (es decir, una forma no segura de apego), obliga a su pareja a tomar distancia y este circuito se realimenta permanentemente. Una paciente me decía: “yo siento que siempre me van a abandonar y él siempre está escapando”, entonces ese esposo, con frecuencia, siente una demanda alta por parte de ella, justo por ese temor que trae de su historia de vida y la manera de relacionarse. 

Identificar este tipo de circuitos en terapia de pareja, nos ayuda a trabajar para que el miembro más evitativo pueda volver a comprometerse con lo que siente y que el demandante, pueda suavizar la demanda y transformar las quejas en pedidos o solicitudes. 

Hay una diferencia entre demanda y pedido; el pedido involucra poder aceptar que el otro pueda o no realizar lo solicitado, y parar el discurso de que la pareja tiene que saber lo que tú necesitas o lo que tú quieres, como si fuera un oráculo.

Existen marcadores del orden intrapsíquico cuando un miembro de la pareja cuenta la historia de su relación y las reacciones emocionales interrumpen el relato. Lo que hago en consulta como médica especialista y terapeuta, es reconocer en el examen mental el afecto y focalizar en él, para que pueda ser expresado y experimentado en sesión, o cuando la falta de emoción es muy marcada, como contar algo que no dé ningún indicio de activación emocional, poder explorar entonces con ambos, por qué falta este compromiso con la experiencia emocional o con la comunicación de la misma; en otras palabras, como que no salen los sentimientos tal cómo son.  experiencia emocional o con la comunicación de esta experiencia emocional.

Con respecto a los marcadores emocionales, en ocasiones me encuentro con unos de posición, que definen, el control o el poder con respecto a los roles dentro de la pareja, y algunos del ciclo negativo como: persecución, crítica, retirada o evitación. 

Conociendo esto, puedo enseñarles maneras de salir de esos triángulos dramáticos donde todos pierden (el triángulo se representa por tres roles, y aunque son tres pueden suceder con dos personas en una discusión; los personajes son víctima, victimario y salvador), es un juego donde ambos pierden. Sin embargo, la intención en toda interacción de pareja es que sea un gana-gana, o que al menos nadie pierda, y menos a expensas del control o del poder, porque esto lastima mucho el amor.

Dentro de la terapia basada en emociones, es importante poder poner nombre a las emociones y poder analizarlas, además de ayudar a los miembros de la pareja y poder validar las emociones de ambos. Esto implica también ayudar a acceder a las experiencias emocionales y a que se escuchen mutuamente de manera asertiva, que la experiencia de escucha sea real y no una tendencia a responder o a defenderse, como nos enseñaron mal desde la infancia.

Existen muchas técnicas en la terapia de pareja que discurren en enseñar a hablar calmadamente, escuchándose, en la función oyente – hablante, y que no aparezca en primera línea tratar de resolver lo que le pasa al otro, sino, simplemente poder escuchar y navegar por las emociones, consolar y auto sosegarse, ayudar a tranquilizarse, porque una pareja no está exenta de conflictos, el problema es cómo se gestionan y  poder procesar la información, porque sentirse escuchado, tranquiliza y calma. 

Gottman decía que hay dos ejes que definen el estado de una relación:

  1. El grado de amistad en la relación de pareja
  2. La forma en que los cónyuges manejan sus conflictos

Enseñar a resolver los conflictos sirve poco, si no existe una sólida base de amistad que sea el pilar de la relación. La clave para reanimar una relación o ponerla a prueba de divorcio, no reside en cómo manejamos las discusiones, sino, cómo se comporta un cónyuge con el otro cuando están discutiendo. Saber responder a las iniciativas positivas del otro; de hecho, existen múltiples encuestas, ejercicios, preguntas, tareas, donde se incluye el aprender a reparar algo del otro, cuando el conflicto dañó o hirió. 

Por eso la estrategia “toma y daca”, que es la forma de intercambiar opiniones e ideas de manera rápida, es muy importante para esta teorización, ya que es lo que alimenta la cuenta bancaria emocional de la pareja; es decir, es el respaldo que tienen para que puedan resolver los conflictos a largo plazo.

La base de la terapia de pareja realmente es fortalecer la amistad que existe en el corazón de ambas personas, para esto, se plantean siete preguntas para conocer la situación de la pareja. Te sugiero, a medida que haces esta lectura, ir respondiendo para tu caso:

  1. ¿Dónde está cada uno(a) en la relación?
  2. ¿Cuál es la naturaleza de la amistad en la pareja?
  3. ¿Cuál es el sentimiento predominante?
  4. ¿Qué sucede con la fisiología y la capacidad para calmarse a sí mism@ o al  compañer@?
  5. ¿Cuál es la naturaleza del conflicto y regulación?
  6. ¿De qué forma son capaces de honrar los sueños del otr@ y de crear un significado compartido?
  7. ¿Qué fuentes potenciales de resistencia tienen?

Estas preguntas te ayudan a comprender mejor el contexto de tu situación específica para que puedas crecer tanto como quieras y te permitas dentro de tu relación de pareja que has venido construyendo y con la que puedes estar liberando algunas batallas.

Consulta a tiempo con personas que sean expertas para que la crisis se resuelva completamente. No te culpes por la forma en cómo te has relacionado hasta ahora, siendo adulto(a), pues lo que viviste en la infancia es una predisposición, pero no un factor determinante. Más bien, toma la responsabilidad para que aumentes el chance de salvar tu relación o de terminarla en gratitud, aprendiendo a escuchar y a negociar en terapia.

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