Te quiero contar de un diagnóstico que hago con frecuencia y que tiene el nombre técnico de disritmia sexual (SDD por sus siglas en inglés). La SDD se refiere a la diferencia entre lo deseado por la persona y la frecuencia real de las relaciones sexuales dentro de una relación. Esto representa un lazo muy personal entre la frecuencia sexual individual y el deseo.
La disritmia sexual es frecuente en las parejas casadas heterosexuales, pero también para parejas diversas. La lucha tradicional por el poder sexual lo tiene el miembro de la pareja de “más alto deseo” culpando a la pareja de bajo deseo.
Él o la consultante, llega a terapia sintiéndose, casi siempre, que alguno de los dos miembros está siendo insuficiente para satisfacer al otro y es que es muy probable que dos individuos difieran en su nivel de deseo sexual y que, además, fluctúe con el tiempo; explicando esto debido a factores biológicos, motivacionales o características de la relación de pareja.
Dentro de los factores psicológicos comúnmente propuestos en la disritmia sexual, se encuentran: carencias en la intimidad relacional, presencia de ansiedad y poca aceptación de la propia imagen corporal o de la pareja con los cambios que acontecen en el tiempo, los hábitos o por cuestiones de salud.
Esta disparidad en lo que se anhela y se practica, no es sólo “tener ganas o avidez” y menos una necesidad. A través del tiempo ha cambiado la perspectiva con el concepto de guiones sexuales; sugiriendo que el deseo deriva no solo del cuerpo, en forma de instinto, sino que también emerge a través de un proceso de reflexión, que es producido y reproducido en repertorios de interpretaciones y significados compartidos.
Los procesos antes mencionados afectan directamente la excitación y la inhibición del sistema nervioso autónomo que es el principal sistema implicado en que se logre lo que se desea en la interacción sexual. Para simplificarlo, los estímulos que se interpretan como amenazas potenciales, activan el lado simpático incrementando el flujo sanguíneo y la absorción de oxígeno por el cerebro, corazón y músculos, restringiéndolo hacia los genitales.
Por otro lado, en respuesta a los estímulos potencialmente placenteros (especialmente los sexuales), ambos componentes del sistema nervioso autónomo se activan: el simpático aumenta el flujo de sangre desde el corazón y el parasimpático incrementa el flujo de sangre dirigido especialmente a los genitales.
Para comprender mejor a estas parejas donde hay lucha; conocer las afinidades y los estímulos que representan más significancia sexual es clave para que Sexpecialista pueda trabajar con sus integrantes. Los guiones pueden verse como una fuerte inclinación hacia un objeto, actividad, concepto o persona específica que alguien ama, le gusta, valora mucho, invierte tiempo y energía de manera regular; de allí parte la identidad de la persona, lo que hace que el individuo esté altamente motivado para participar en la actividad sexual.
La mayoría de los encuentros sexuales son asincrónicos o mejores para una pareja que para la otra. La sexualidad asincrónica es normal y saludable, siempre que no sea a expensas de la pareja o la relación. El enfoque está en usar el tacto como una forma de confrontar la evitación y construir un puente hacia el deseo sexual.
Por lo general, se recomienda en la sexoterapia integrativa por Sexpecialista, iniciar con ejercicios que generen comodidad, pero esto depende de la pareja y se puede optar por comenzar con ejercicios de confianza o atracción. El ejercicio de deseo más importante, es que cada pareja cree su escenario sexual único. Un concepto terapéutico clave, es que cada miembro de la pareja es responsable de su deseo, funcionan como un equipo sexual íntimo y “no son clones el uno del otro”.
Adicional a estos primeros ejercicios, se incentiva la pasión armoniosa, donde “él o la consultante de menor deseo o que presenta conductas evitativas, puede elegir voluntariamente la participación en el encuentro sexual” Así mismo, se cultiva la armonía con otros aspectos de la vida.
En conclusión, la Disritmia Sexual en sí misma no es una dificultad, para que lo sea debe estar causando agobio en alguna de las partes o sensación de no ser suficiente. Así mismo, no hay que hacerle caso a lo que se consideraría ideal, sino, aprovechar la oportunidad para revisar qué factores pueden explicar estos cambios en ti o en tu relación, para corregirlos y para que te conozcas mejor y más profundamente; lo podemos hacer de la mano en consulta presencial o virtual, con una evaluación muy completa de tu caso particular, en el que analizaremos lo actual y aspectos del pasado que puedan estar generando interferencia; esto después de descartar razones biológicas y físicas que den cuenta de una enfermedad que también podemos tratar.
